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martes, 16 de septiembre de 2014

Lectura N°11: Cómo armar la historia. De la libreta de apuntes a un buen cuento

CÓMO ARMAR LA HISTORIA
De la libreta de apuntes a un buen cuento

Cuando un periodista llega a escribir el artículo inmediatamente después de haber hecho reportería puede cometer el error de que el escrito resulte desorganizado: las ideas centrales no se suceden otra, sino que están intercaladas, de manera que el texto da círculos sobre lo mismo con distintos detalles; es probable que se vaya por las ramas; que quede demasiado largo y que sin embargo haya puntos centrales que no estén incluidos.

Para que no ocurra lo anteriormente mencionado, es necesario diseñar una adecuada estructura o un esquema básico de la historia. Así como el periodista tardó varios minutos en planear la reportería, debe tomarse un rato para pensar cómo armar la historia.

Con la experiencia, cada reportero desarrolla un método propio para transformar sus notas de reportería en un artículo. Sin embargo, de una u otra forma, casi todos los métodos incluyen los siguientes pasos:

Revisar la frase con la que el periodista resumió la historia e inició su proceso de reportería: seguramente el periodista comenzó su labor de reportería con una frase o una pregunta. Ambas deben guiar al reportero en la organización de su material y en la estructuración de su nota. En nuestro caso, planteamos una pregunta macro de investigación y una hipótesis.

Ordenar y clasificar el material obtenido: el reportero debe clasificar el material conseguido durante su labor de reportería: subrayar la información más importante; comparar las cifras, convertirlas a una misma medida; identificar los vacíos existentes para consultar a algún experto de última hora, y seleccionar los documentos que realmente utilizará. Otra manera de clasificar la información es con pequeñas listas: una de buenas citas, otra de anécdotas, otra de documentos, otra de ideas importantes.

Realizar un esquema básico con las ideas centrales para entender la historia: aunque cada historia es única e irrepetible y un reportero puede encontrar su propio esquema básico, las cuatro lógicas más usuales para armar un boceto son las siguientes:



a)    Causa-efecto: la primera es la que define el fenómeno, ordena los antecedentes o factores que determinaron el hecho y luego describe sus efectos o consecuencias. Este esquema se divide en:

Las causas
               El fenómeno
               Las consecuencias

b)    Cronológica: Una segunda forma de armar este esquema es estructurar los materiales de reportería según la evolución de los acontecimientos en el tiempo.

Antecedentes
La noticia
Cronología de la investigación
El futuro

c)    Bloques temáticos: cuando se hace un reportaje sobre un fenómeno complejo que tiene múltiples aristas, todas importantes, resulta necesario un esquema que agrupe los diferentes subtemas.

Bloque 1: …
Bloque 2: …
Bloque 3: …
Bloque 4: …
Bloque 5: …

d)    Protagonistas: las ideas también pueden organizarse según los protagonistas de la nota. A través de anécdotas de cada uno de ellos se ilustran las ideas principales del artículo. Por ejemplo, en una nota sobre los guerrilleros desertores el boceto inicial se planteó así:

Uno: testimonio sobre por qué se volvió guerrillero. Alrededor de esta anécdota se explica cuántos entran a la guerrilla, cuáles son los motivos más comunes para enrolarse.

Dos: testimonio con énfasis en cómo era su vida en la guerrilla. Luego se cuenta cómo es la vida de los guerrilleros en general, qué tipos de frustraciones encuentran, qué les gusta de esa vida.

Tres: testimonio que cuenta las peripecias de su deserción. Aquí se dan las cifras de los desertores en los últimos años, cómo toman esta decisión, cómo los trata la guerrilla si los atrapa, qué dificultades enfrentan cuando se fugan.

Cuatro: testimonio sobre cómo lo trataron las autoridades cuando se entregó. Las políticas del Estado para estimular la deserción de adultos y niños.

Cinco: testimonio de cómo le va en su nueva vida. Se relata además cuántos han logrado reinsertarse exitosamente.

Respaldar cada uno de los puntos del esquema con citas, contextos, anécdotas y escenas: una vez se tiene el esquema básico de la historia se debe revisar el material que se consiguió en la reportería para ver qué citas, anécdotas, datos o situaciones respaldan cada uno de los puntos.

Este ejercicio no sólo pretende garantizar la solidez de la nota sino que también es una manera de escarbar entre los apuntes la mejor cita, el mejor dato, la escena adecuada.

Cuando el reportero se sienta a escribir directamente, sin planear su artículo, sin planear el artículo, corre el riesgo de creer que todo lo tiene en la cabeza y que no omitirá ningún detalle importante. Pero luego, cuando desgraba el casete o revisa los apuntes que quizá tomó en forma mecánica, cae en cuenta que tenía una joya de la cual ni siquiera se había percatado.

Existe una guía posible para elaborar este esquema básico:

Idea
Sustento
Catalogación





               






       


     Hacer un esqueleto de la estructura narrativa de la nota (cómo va a contar el cuento): toda historia periodística arranca con un lead, que debe despertar la curiosidad del lector e invitarlo a seguir leyendo; luego del lead viene un párrafo o párrafos que normalmente se conocen como la nuez o el corazón del artículo porque le dan al lector las puntadas centrales del tema. Una vez enganchado el lector y expuesta la tesis central de la nota, es necesario desarrollarla y sustentarla con citas, anécdotas, cifras, detalles de observación, etc. Por último, está el cierre: una conclusión que reafirma la tesis del artículo, una imagen que proyecta un sentimiento o una reflexión del autor. El lead y el cierre son muy decisivos en una historia periodística.


En general, la estructura de un artículo puede graficarse así: 





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