Recomendaciones
a la hora de entrevistar
Reportear
con los cinco sentidos: la mayoría de historias que se leen hoy
en los medios latinoamericanos están cargadas de ideas, citas de expertos y
conclusiones, pero en general carecen de referencias visuales o auditivas.Por
eso, el periodista norteamericano Tom Wolfe recomienda “educar el ojo y la
mirada” y Kapuscinski invita a los reporteros a trabajar como si fueran
fotógrafos: “La fotografía se dirige hacia un aspecto muy distinto del hombre.
La fotografía es una excelente escuela que ensela a trabajar con detalles.
Descubrir
los detalles: es más creíble la historia de alguien que
cuenta los detalles de lo sucedido que el que se justifica con generalizaciones.
Un detalle ilumina una situación. Los estadounidenses se refieren al detalle
revelador como aquél que hace avanzar el relato.
Buscar
las escenas: durante la reportería se debe conseguir
información que permita la construcción de escenas en el artículo. La mayoría
de las personas emiten con facilidad juicios de valor pero son incapaces de
narrar situaciones o anécdotas. Y cuando se llega a escribir la historia se
encuentra con cientos de ideas y ninguna historia humana que las encarne.
Investigar
las cifras: las cifras son importantes porque delimitan
los problemas y dan una referencia que es fácilmente entendible por todos los
lectores. Las cifras también sirven para probar la veracidad de la fuente
porque son más difíciles de inventar. Por último, las cifras permiten inferir
tendencias o patrones.
Entrevistar
sin preguntar: en Estados Unidos está en boga (auge) el
periodismo polilla, que son historias en las que el periodista pasa un tiempo
en un lugar, volviéndose prácticamente invisible y narrando sus observaciones
sin entrevistar a nadie.
Hacer
preguntas para ganar tiempo: durante la reportería es
bueno hacer preguntas triviales que dan al periodista la posibilidad de apuntar como está vestido el entrevistado,
los tics que tiene al hablar, cómo está decorada la oficina y así no se pierde
información importante.
Buscar
la acción sicológica: los periodistas no siempre son tan
buenos para explorar emociones y pensamientos, pero muchas veces allí residen
las verdaderas historias. Es el efecto camaleón: meterse en la mente del
personaje para vivir el mundo a través de su sistema nervioso.
Registrar
los diálogos: la gente habla de una manera particular, y a
veces registrar su lenguaje textualmente enriquece un artículo. Se debe hacer
reportería de lo que dice la gente y cómo lo dice para poder escribir un
artículo robándose esas mismas palabras, lo cual enriquecerá el texto.
Nunca
asumir que se sabe: la grandeza de un periodista radica cuando
nunca asume que entiende algo. ¡Es increíble la cantidad de veces que los
entrevistados sorprenden a los periodistas cuando estos se atreven a preguntar
cosas aparentemente insignificantes!
Convertir
las respuestas editoriales en informativas: es muy común que los
entrevistados respondan a las preguntas con adjetivos. El mal reportero salta a
la siguiente pregunta. El bueno convierte ese adjetivo en sustantivos.
Reportear
en contra de los prejuicios: es inevitable que el
periodista tenga una posición sobre el tema que va a escribir. Un buen
periodista primero enfoca su trabajo a probar con hechos que su intuición
inicial puede estar errada. Es la única forma de combatir los sesgos naturales
que tiene todo reportero. Para ello, hay que identificar los propios prejuicios
sobre el tema.
Buscar
una respuesta del afectado: si se está escribiendo un
artículo negativo sobre alguien, se tiene la obligación de hacérselo saber
antes de publicarlo. Si el implicado ofrece su versión de los hechos, la historia
sería más justa pero si no lo hace, es necesario precisar en el artículo que la
fuente se abstuvo de dar declaraciones.
Preguntar,
preguntar y preguntar: para relajar el ambiente en una
entrevista es bueno comenzar con algunas preguntas personales como el nombre y
el oficio. Una vez el entrevistado se relaja se comienzan a hacer las preguntas
según el plan previamente diseñado.
En una entrevista no se debe
hacer:
- Inducir preguntas poniéndole al entrevistado declaraciones en la boca
- Formular más de una pregunta a la vez
- Convertir las preguntas en discursos
- Emitir juicios de valor sobre las respuestas del entrevistado
- Hacer preguntas que sólo admiten un sí o un no
Lo
que sí se debe hacer es, por ejemplo, si el entrevistado evade una pregunta
pasar a la siguiente y más tarde retomar al mismo punto.
Verificar toda la
información: es indispensable comprobar todos los datos
que nos den. Por ejemplo, el nombre de las personas, las direcciones, los
teléfonos, la edad. Además, hay que pedir pruebas de lo que la gente afirma:
que muestren documentos que respalden la afirmación o anécdotas que la
ilustren.
Sospechar de otros medios,
sobre todo de internet: cuando se trata de información divulgada
en internet, la labor de verificación debe ser aún más estricta pues el carácter
democrático del medio permite que cualquier persona publique lo que quiera. Por
eso es mejor utilizar información de páginas de instituciones de reconocida
credibilidad.
Tratar bien a las fuentes: si a
una fuente se le promete confidencialidad, se le debe guardar. Si se le promete
retrasar la publicación de la historia a cambio de que le den más información,
hay que hacerlo. Si se le promete leerle la historia antes de publicarla, se
debe hacer. El reportero debe hacerle sentir al entrevistado que él también le
interesa como persona. Es asunto de decencia y además le permite conservarlo
como fuente para el futuro.
Ampliar el directorio de fuentes:
al
finalizar la entrevista, es bueno preguntarle al entrevistado si conoce otras
personas que puedan ayudarle con la investigación. Algunos redactores escriben
en su libreta de apuntes estos nombres y una breve descripción de quien es y
por qué servirá para la historia. Este listado también ayuda a precisar el
nivel y la calidad de las distintas fuentes. Es decir, demasiados expertos y
ningún protagonista, cosa que se reflejará después.
Entrevistarse a sí mismo: es
clave tomarse unos minutos al finalizar la entrevista para anotar ciertas ideas
en el mismo cuaderno y así anotarlas al momento de escribir.
Saber cuándo terminar la
reportería:¿cómo se sabe que ya es suficiente? Cuando se
comienza a repetir las respuestas y cada entrevista adicional no aporta un
valor a lo que ya se tiene.
Usar o no la grabadora: es
recomendable grabar aquellos testimonios reveladores o aquellas declaraciones
que serán reproducidas basadas en el formato de la entrevista directa
(pregunta-respuesta)
Algo más
El
redactor novato tiende a citar a todas las personas que entrevistó,
independientemente de si el texto lo exige o no, para que la fuente quede
satisfecha. No es una buena idea. El único amo del periodista es el lector
Una
fuente puede hablar bajo las siguientes modalidades:
On the record, o para citar.
Off the record, o bajo
cuerda.
Para contexto.
Para no usar.

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